Txillidaleku - Sidrería Alorrenea
26mar08:30Txillidaleku - Sidrería Alorrenea
Detalles del evento
Detalles del evento

La meteorología no presagiaba nada agradable para la mañana del 26 de marzo. Viento, lluvia y frío nos acompañaron desde Lumbier hasta el barrio de Errekalde donde se ubica Txillidaleku. Esperamos temerosos la hora de comienzo de la visita refugiados en el bar, al abrigo de cafés con leche y pintxos de tortilla. Pero se obró el milagro y pudimos disfrutar de una radiante mañana soleada en las campas de Txillidaleku.
El otro milagro, éste, programado, fue gozar de las explicaciones y anécdotas de nuestro guía particular, Sebas Aguirreche, que desde su cargo de Viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco tuvo la oportunidad de entablar una relación de amistad, más allá de lo profesional, con el escultor donostiarra Eduardo Chillida (1924-2002).
Chillidaleku se inauguró en el año 2000. En sus campas el escultor organizó la exposición de algunas de sus portentosas esculturas y diseñó la reconstrucción del antiguo caserío Zabalaga que acoge, dibujos y esculturas de menor tamaño, especialmente una singular colección de esculturas en papel. El caserío en sí es también una obra de arte de Chillida
Sebas, a pesar de una leve afonía y con sus 90 tacos, nos revivió con la pasión que concede la amistad y la admiración, la vida y las obras del universal escultor, su simbología, las etapas de su vida, la evolución de sus estilos, los materiales que empleaba, su perfeccionismo, la poesía de sus obras. Aprendimos los motivos que le inspiraban, las técnicas refinadas, su humanidad plasmada en hierro, hormigón, madera y papel.
Sebas, incansable, consiguió que los 40 lumbierinas y lumbierinos que le acompañamos, atendieramos encantadas y silenciosas durante más de dos horas y media.
La guinda de la visita fue llevarnos a un rincón apartado, junto al edificio que fue vivienda de los antiguos propietarios en el que reposan las cenizas de Eduardo Chillida, su mujer Pilar Belzunce y Joaquín Giokoetxea, jardinero de Chillidaleku.
A mediodía la parte gastronómica de la excursión en la sidrería Alorrenea. Exquisito menú de sidrería no apto para veganos, regado con un fresco txotx, que fue alegrando al personal, hasta que tuvimos que abandonar el local, no porque cantarámos mal, sino porque había que preparar las cenas.
Las canciones del kantuz alegraron la vuelta en el autobús en la voz de las animadas que no se rindieron a una necesaria siesta.
Llegada a Lumbier ya anochecido, felices, llenos en todos los sentidos, alimento, bebida y espíritu. Gracias a Pili, Juan Ramón y Marian, que hicieron posible este maravilloso encuentro.
Hora
Ubicación
Plaza las Eras
